Por Isaías S. Gullón

Llene cada corazón de gozo y paz la
AURORA DE NAVIDAD

Algunas mentes piadosas
con reverencia indagaban
en las páginas sagradas
confiadas a Israel
cuándo el Mesías vendría,
el prometido Emanuel,
vislumbres que endulzaban
su ánimo y atesoraban
con ávida memoria.

Cumplido el tiempo señalado,
el santo Niño, engendrado
de lo Alto, fue mecido
en un lecho de rastrojos
ante los asombrados ojos
de ángeles y campesinos
loando al Dador, de hinojos.

Su glorioso ser divino
veló, sin el menor perjuicio,
con carnoso ropaje humano,
para ser del pecador contrito
único y compasivo Mediador
e inmaculado Sustituto,
¿cabe mayor beneficio?

Mostrando amor infinito,
el Creador universal
depuso su corona regia
y eterno sitial, sublime hito
de abismal condescendencia
ratificada en un mísero portal.

Resplandeció en aquella hora
su tierna misericordia
y como aurora redentora
visitó nuestra lóbrega noche
de egoístas tinieblas,
convirtiéndola en día
de buenas nuevas eternas,
para el vivir seguro norte
y en aflicción consuelo fuerte.

¿Cuál endiosado César osó
tornarse un impotente bebé
o su trono intercambió
por un maloliente pesebre?
Aún más se humilló Jesús,
expiró en deshonrosa cruz
por nosotros, indignos mortales
desobedientes a la Luz.

Por su completa expiación
abrió los célicos portales
de la vida interminable
a quienes aceptan por fe
su gratuito perdón,
costoso don de su irrepetible
y voluntaria inmolación.

Insondable solución
a la transgresión altiva
acontecida en Edén
y su justa maldición.
Solo hay liberación
en Aquel que fue abrigado
con pañales en Belén
por su bendita madre María,
ejemplo de fe activa
y gratitud por la salvación.

Pronto alcanzará su cenit
la Aurora de Navidad,
nada podrá impedir
el regreso del Redentor
en gloriosa majestad.

Toda tristeza disipará,
pondrá fin a la maldad,
injusticia y mortandad.
Y para siempre restaurará
este mundo de dolor
a su edénico esplendor.

Alegre la navideña mesa
su espiritual significación
y durante el año por iniciar
esclarezca nuestra visión
esta fundada certeza
en la inmutable promesa
de la imparable Aurora sin par.

2 Respuestas

  1. Luis

    Hola mucho gusto. Hermoso poema, me gustaría mucho ponerle música, para ver si se lo puede cantar en la iglesia, podría tener algún contacto con su poeta para pedir autorización?. Bendiciones

    Responder
    • Revista Adventista

      Estimado Luis: ¡Qué linda idea es ponerle música al poema! Al autor, el Pr. Isaías S. Gullón, se le puede escribir en la dirección gullonis [arroba] arnet.com.ar .

      ¡Saludos!

      Responder

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