¿Qué argumentos se usan para negar la validez del sábado?

“El fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Rom. 10:4). Con este texto se afirma que con la muerte de Cristo la Ley de Dios llegó a su final, y con ella el sábado. Sin embargo, el texto no dice que Cristo puso fin a la Ley en el sentido de que la abolió, sino que es el “fin” del intento legalista de pretender justificarse por medio de la Ley. En tiempos de Cristo, muchos intentaban justificarse ante Dios por las obras de la Ley (Rom. 9:30-32), ignorando la justicia que viene de Dios y procurando establecer la suya propia (Rom. 10:3). Cristo vino a poner “fin” a eso y a restablecer que la justicia es por “fe a todo aquel que cree”. A partir de la Cruz, con el nuevo nacimiento, la Ley de Dios viene a ser escrita en la mente y el corazón del creyente (Heb. 10:15-17).

“Pablo se frustró por observar el sábado”

 “Ahora, ya que conocéis a Dios o, más bien, que sois conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Temo que mi trabajo en vuestro medio haya sido en vano” (Gál. 4:9). Algunos leen este pasaje, y entienden que el apóstol Pablo aparece como frustrado con los gálatas porque –después de haberles predicado la justificación por la fe y haberles hecho abandonar el “judaísmo”– ellos estaban retrocediendo a la observancia de días festivos religiosos, incluyendo el sábado.

Sin embargo, el versículo 8 –generalmente pasado por alto por estos intérpretes– especifica cuál era la problemática: “Ciertamente, en otro tiempo, cuando no conocíais a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses”. Es evidente que Pablo se está dirigiendo a creyentes gentiles que habían salido del paganismo, porque antes de aceptar a Jesús habían servido a los dioses falsos, “a los que por naturaleza no son dioses”. Estos textos demuestran que los gálatas habían abandonado el paganismo, se habían convertido a la fe en Jesús, y ahora estaban volviendo a sus prácticas antiguas. ¿A dónde? Pues el contexto nos muestra que estos gálatas estaban volviendo al paganismo del cual habían salido.

Por lo tanto, si Pablo habla a expaganos, no podía estar lamentando un retorno al sábado, dado por el Dios verdadero, sino  un retorno a los días de fiesta de aquellas falsas deidades. Esa es la razón por la que Pablo siente que ha trabajado en vano por ellos. Así, el apóstol estaba enfrentando dos peligros en las iglesias de Galacia: la instrumentación de la Ley como medio de conversión o salvación, y el regreso de algunos a observancias de la idolatría pagana.

“En el concilio de Jerusalén no se dijo nada”

Según algunos críticos, en el concilio de Jerusalén jamás se les dio a los cristianos gentiles indicaciones de observar el sábado. Apenas se les dijo que se abstuvieran “de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; si os guardáis de estas cosas, bien haréis. Pasadlo bien” (Hech. 15:28, 29). Por lo tanto, se argumenta que los gentiles (creyentes de origen no judío) no deberían guardar el sábado. Sin embargo, el concilio tampoco tuvo en cuenta el resto de los Mandamientos, ni mencionó el bautismo, ni la cena del Señor (elementos neurálgicos del cristianismo naciente). ¿Significa, por lo tanto, que los gentiles están exentos de todas estas cosas no mencionadas? La respuesta es obvia. La decisión del concilio no tuvo que ver con todos los principios que debían guardar los creyentes gentiles, sino con la prescripción de algunos acuerdos bíblicos mínimos que preservasen la convivencia pacífica entre creyentes judíos y gentiles.

Solo una lectura descontextualizada de ciertos pasajes bíblicos puede llevar a la conclusión de que el sábado ha sido abolido en el NT. Pero, cuando permitimos que la Biblia se interprete a sí misma, encontramos una perfecta armonía en su interior, donde el sábado sigue siendo el día que Dios separó desde la Creación para que sus hijos podamos tener comunión íntima con él (Gén. 2:1-3; Mar. 2:27). ¿Ya has aceptado esta verdad? 

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