“Una buena risa y un largo sueño son las dos mejores curas para cualquier cosa” (Proverbio irlandés).

El ritmo circadiano es uno de los cuatro ciclos biológicos del cuerpo y se encarga de decirnos cuándo dormir, despertarnos y comer, a partir de los ciclos de luz y oscuridad. Y no solo están presentes en los humanos. Casi todos los organismos vivos tienen ritmos circadianos: las plantas, los animales, ¡incluso los microbios!

Ubicado en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, el reloj que mantiene este ritmo recibe señales de luz de la retina del ojo y envía esa información a varias partes del cerebro, incluida la glándula pineal, que libera melatonina (la hormona del sueño). Estas señales varían a lo largo del día, por lo que nuestro ritmo circadiano suele coincidir con el ciclo del sol. Por la noche, nuestro sistema nervioso central recibe señales de que está oscuro. Esto hace que envíe un mensaje al cerebro diciéndole que es hora de liberar melatonina, que es lo que nos da sueño. Durante el día ocurre lo contrario, porque las señales luminosas suprimen la producción de melatonina.

¿Te ha pasado que tienes problemas para dormir, o duermes pero te levantas cansado/a? Hoy quiero dejarte algunos consejos para proteger este reloj biológico y disfrutar las ventajas de tener un sueño reparador:

1- Mantén una rutina de sueño: Muchos asumen que tener una hora fija para acostarse mantendrá su ritmo circadiano en el buen camino. Sin embargo, también es importante despertarse a la misma hora todos los días. Una rutina constante de sueño y vigilia entrenará a tu reloj biológico y evitará que te despiertes durante la noche. Recuerda que la melatonina generalmente comienza a segregarse alrededor de las 9 p.m. y comienza a disminuir su secreción alrededor de las 7:30 a.m.

2- Toma sol por la mañana: La exposición a la luz solar por la mañana hace que tu cerebro produzca menos melatonina. Lo primero que debes hacer después de que suene la alarma es abrir las persianas. Y, si tienes tiempo, salir a caminar o tomar un poco de sol. Esto hará que tu reloj biológico se ajuste y puedas descansar mejor. 

3- Limita el uso de pantallas por la noche: La luz del hogar, tanto de las lámparas como la emitida por las computadoras portátiles, los teléfonos inteligentes y las tabletas, puede engañar a tu cerebro para que piense que todavía es de día. Esto hace que se suprima la producción de melatonina. Lo mejor es que, apenas se ponga el sol, solo dejes el 10% de las luces de tu casa encendidas, para así enviarle la señal a tu cerebro de que debe prepararse para descansar. Por otra parte, si te toca trabajar en horario nocturno, recuerda que puedes usar anteojos que bloqueen la luz azul o instalar una aplicación de filtro de luz azul en cualquiera de tus dispositivos. De esta manera, puedes aminorar el impacto de la luz en tu cerebro.

Como siempre, la ciencia de alguna manera confirma lo que Dios nos ha revelado. Elena de White, en su libro Hijas de Dios, señala: “Nadie se habitúe a estar levantado después de las nueve de la noche, pues el cambiar las horas de la noche por las horas del día es un hábito destructivo de la salud. Cada lámpara debería apagarse a una hora prudente. Cuando los obreros que hacen trabajo intelectual se dedican a leer durante las horas que deberían ser dedicadas al sueño, están perjudicando su salud” (p. 187).

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