¿Qué tipos de familia estamos construyendo?

Un conjunto de investigaciones centradas en las familias con hijos drogadictos ha permitido describir las características de esas familias disfuncionales. Así, se logró diseñar un “perfil” con los rasgos distintivos que presentan las familias con riesgo adictivo. Se trata de relaciones de parentesco generadoras de alteraciones entre sus miembros o con serios problemas de conducta. Por otro lado, otros estudios han encontrado los indicadores que exhiben los grupos familiares de bajo riesgo, es decir, aquellos que generan hijos sin trastornos emocionales ni conductas desajustadas. Se trata de las familias sanas. ¿Cuáles son las características de ambos tipos de organizaciones familiares?

Haciendo una reseña de los resultados más importantes de la bibliografía sobre el tema, podemos exponer los rasgos sobresalientes, tal como se expresa en el cuadro de la derecha.

Estas informaciones proporcionadas por la investigación tienen plena confirmación en nuestra experiencia clínica, ya que frecuentemente encontramos el tipo de familia disfuncional en el tratamiento de decenas de pacientes adictos a drogas ilegales y al alcohol.

El hecho es que el espacio familiar puede convertirse en el trágico escenario de los peores males, o puede ser “un pedazo de Cielo en la Tierra”, como dice Elena de White. En conclusión, cada uno de nosotros enfrenta el desafío de construir uno u otro tipo de familia. Instituir una familia sana es la mejor manera de asegurar una vida dichosa y productiva.

Familias saludablesFamilias disfuncionales
Los hijos perciben más amor entre los progenitores, especialmente del padre.

Son más cohesivas, ponen el énfasis en la unión de la familia.

Los padres tienen buena relación con los amigos de los hijos.

Funcionan más democráticamente, con autoridad compartida y mejor comunicación.

Son más capaces de preparar a sus hijos para la vida adulta.

Dan importancia a la disciplina y el autocontrol del hijo.

Son menos permisivas respecto de la libertad; son de orientación tradicionalista.

Tienen la tendencia a que los hijos sientan más apego al control y a la obediencia y sean también más confiados, honestos y sensatos.

Presentan mayor capacidad de planear y divertirse juntos.

Tienen capacidad para superar las circunstancias adversas; no enfatizan tanto las frustraciones.

Presentan mayor compromiso religioso, junto con el amor a Dios y al país.

Transmiten una actitud esperanzada.
Uno de los progenitores tiene una fuerte ligazón con el hijo, en tanto que el otro es más punitivo, distante o ausente.

El hijo actúa como “colchón”, intermediario o canal de comunicación entre los padres, para impedir que cristalicen sus peleas.

El hijo se mantiene en un rol dependiente, incompetente, y se le mina la autoestima.

Los hijos permanecen más tiempo en el hogar, les cuesta despegarse de su familia.

El hijo actúa como “enfermo”, para ubicarse en el centro de la atención de los padres.

Tienen mayor frecuencia de conductas dependientes (alcoholismo, tabaquismo, psicofármacos o prácticas semiadictivas, como por ej.: juegos de azar, mirar TV, etc.).

Presentan preponderancia de temas de muerte, de muertes prematuras, inesperadas o intempestivas.

Son más pesimistas, sin un proyecto claro de vida.

One Response

  1. carlos ramirez

    es interesante este articulo que promueve ‘esta revista , eso nombre disfuncional es un termino ,que se ven en muchas familias en este mundo, que ha acentuado mas cada dia ,muchos padres tienen muchos habitos que son hereditarios y son transmitidos de padres a hijos , sus costumbres

    Responder

Responder a Comentario

Tu correo electrónico no sera publicado.