Consejos del Espíritu de Profecía acerca de las organizaciones laborales.

En todas nuestras grandes ciudades las confederaciones y uniones que se han constituido contribuirán a formar atados. Habrá hombres que dirigirán a otros hombres y les exigirán mucho. Estarán en peligro las vidas de los que se nieguen a unirse a esos gremios.

Los hombres están tratando de someter a la servidumbre de ciertos gremios a los que trabajan en diferentes oficios. Este no es el plan de Dios, sino que es el plan de un poder que no deberíamos reconocer de ningún modo.

Debemos utilizar ahora todas las facultades que se nos han confiado para dar el último mensaje de amonestación al mundo. En esta obra debemos mantener nuestra individualidad. No hemos de unirnos con sociedades secretas ni con gremios. Debemos permanecer libres en Dios, y volvernos constantemente a Cristo en busca de instrucción. Debemos realizar todos nuestros movimientos con la comprensión de la importancia de la obra que debe cumplirse para Dios.

La obra del pueblo de Dios consiste en prepararse para los acontecimientos del futuro, que pronto lo sobrecogerán con fuerza abrumadora. En el mundo se formarán monopolios gigantescos. Los hombres se vincularán en sindicatos que los envolverán en el redil del enemigo. Unos pocos hombres se unirán para apoderarse de todos los medios que puedan obtenerse en cierta clase de negocios. Se formarán gremios, y los que rehúsen unirse a ellos serán hombres marcados.

Los principios que gobiernan la formación de estos gremios parecen inocentes, pero los hombres tienen que comprometerse a servir los intereses de los mismos, o en caso contrario podrán pagar con su vida su rechazo.

Estos sindicatos constituyen una de las señales de los últimos días. Los hombres se están uniendo en atados listos para ser quemados. Pueden ser miembros de iglesia, pero mientras pertenezcan a esos gremios no pueden guardar los mandamientos de Dios, porque el pertenecer a esas organizaciones significa hacer caso omiso de todo el Decálogo.

El mundo está llegando a ser rápidamente como era antes del diluvio. Los gremialistas que se han puesto en huelga para obtener salarios más elevados; demuestran claramente, por su destrucción de la propiedad y sus intentos de destruir la vida, hasta qué punto llegarán en su propósito de ejecutar sus propios planes, con total desconsideración por los demás.

Los gremios constituirán uno de los medios que producirán sobre esta tierra un tiempo de angustia como nunca ha habido desde que el mundo fue creado […] La formación de estos gremios es uno de los últimos esfuerzos de Satanás. Dios llama a sus hijos a salir de las ciudades, a aislarse del mundo. Vendrá el tiempo cuando tendrán que hacerlo. Dios cuidará de los que le aman y guardan sus mandamientos.

Los que pretenden ser hijos de Dios en ningún caso deben unirse a los gremios que ya se han formado o que se van a formar. Dios tiene un pueblo sobre la Tierra que discernirá el mal en cada aspecto de la opresión, y rehusará unirse al enemigo en la realización de sus planes.

Los sindicatos que se están formando en todo el mundo jamás prepararán a los hombres para cumplir la regla del Príncipe de paz, porque en ellos cada cual lucha por la supremacía, buscando el lugar más prominente. La historia se está repitiendo. Los hombres tienen un vehemente deseo de someter a otros hombres, pero no están dispuestos a someterse al Gobernante del universo. Jamás han abandonado los rasgos pendencieros de su carácter, su deseo de ser los primeros. El enemigo se posesiona de sus mentes y realiza sus propósitos por medio de ellos.

Estamos viviendo en una era inusitada. Dios contempla la deplorable condición de la sociedad. Requiere de los que creen en su evangelio que salgan del mundo. “Apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo” (2 Cor. 6:17).

Dios no es el autor de la confusión, sino de la paz. El egoísmo que exalta a un hombre para que gobierne las mentes de sus semejantes no está inspirado por Dios, porque el Señor obra en los que están dispuestos a ser dirigidos por él y mediante ellos, y que en todo aspecto del servicio cristiano actúen de acuerdo con la iluminación divina.


Texto extraído del librito El espíritu de profecía y los gremios, compilación preparada por el Departamento de Asuntos Cívico-Religiosos de la Asociación General (s.f.), pp. 4-13.

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