¿Serás feliz este nuevo año?

Escucha: tienes 24 horas de vida. ¿Qué ­harás con ellas? Por favor, ¡no me digas que te quedarás acostado, lamentándote de lo que sucedió en el año 2020! Veinticuatro horas es todo lo que tienes, nada más.
El pasa­do quedó atrás, el futuro no existe; así que, solo 24 horas para ser la mejor versión de ti mismo. Si lo logras, estarás sembrando para ti un futuro glorioso que te espera.

La otra opción es ser conformista. Tal vez no estés buscando lo que Dios puso en tu mente y tu corazón, pero quiero animarte a que sacudas tu vida, como dice mi amigo Jorge, quien pasó diez años siendo una persona que no quería ser. 

Él fracasó en su matrimonio y casi pierde  la confianza de su hija. Angustiado, tomó la decisión de vivir un día a la vez, y ese día ser el mejor padre que alguna vez haya imaginado, ser el mejor profesional, el mejor amigo y esposo. Hoy es un reconocido productor musical en Chile, y vive feliz. ¿Por qué? Porque tomó la decisión de ser mejor cada día. 

Dios es un Dios fiel. Es posible que tus sueños estén tardando un poco en hacerse realidad, que sientas que has perdido mucho tiempo por tomar malas decisiones. Pero ¡no importa! Aunque las personas que te rodean digan que es tarde para ti, si perseveras y no pierdes la fe, llegará tu momento de bendición extrema. En este momento, Dios está soplando vientos de bendición sobre tu vida. Él te dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isa. 41:10).

¿Qué es ser feliz? ¡Esa es la pregunta del millón! ¿Serás feliz este nuevo año? Lo seguro es que todos quieren ser felices. Las personas hacen de todo para ser felices; traba­jan 24 ­horas al día solo para ser felices. Lo chisto­so es que llegan a casa tan cansados que se olvidan de ser felices. Algunos estudian para ser felices y están toda su vida buscando títulos para encontrar la felicidad; pero están tan llenos de conocimiento que se les nubla la vista y no pueden ver la felicidad. Otros buscan el amor de su vida pensando que el otro será su felicidad; y cuando el otro se va de su vida, también se va su supuesta felicidad.

No es fácil definir la felicidad. Un diccionario define que la felicidad es “el estado emocional de una persona feliz; es la sensación de bienestar y realización que experimentamos cuando alcanzamos nuestras metas, deseos y propósitos; es un momento duradero de satisfacción, en el que no hay necesidades que apremien, ni sufrimientos que atormenten”.

Cierta vez tocaron a la puerta de mi oficina. Era un hombre que estaba en silla de ruedas, con una sonrisa de oreja a oreja. Yo, cansado por un día muy pesado, lo invité a entrar. Casi que me molestaba y confundía lo feliz que estaba, porque en mi interior pensaba: “¿Cómo alguien en silla de ruedas está tan feliz? Debería estar deprimido (siguiendo la tendencia que veo a diario)”. No aguanté la curiosidad, y le pregunté:

–Estimado, ¿por qué usted es tan feliz?

Él me miró, y su cara se iluminó con ansias de contarme:

–Bueno, hace seis meses me dijeron en la clínica que nunca podría sentarme; así que, la silla de ruedas era innecesaria, ya que viviría el resto de mi vida acostado. La noticia me derrumbó, y solo quería morir. Hasta que una kinesióloga muy joven me dijo que ese es el “diagnóstico médico”, pero que existe un “pronóstico personal”. Me aseguró que me podría sentar si la dejaba ayudarme y trabajaba con ella. A los seis meses, y traba­jando fuera de horario, esta joven logró que me pudiera sentar en la silla de ruedas. Desde ese día soy inmensamente feliz, por la fe de una jovencita, por una fe que yo no tenía. Su fe me salvó la vida.

“Si no vas por todo, ¿a qué vas?”, dice mi amigo Andrés, de Rosario. Si no eres el ­mejor que puedas ser en tu trabajo, ¿qué sentido tiene? Es un privilegio ser siervo de Dios. Hoy bendice, bendice, y sé el mejor que puedas ser en lo que hagas. Jesús fue el mejor transformando los diagnósticos de la gente. Les daba pronósticos de esperanza por donde iba. 

¡Este es el año de la esperanza! 

Recuerda conmigo: “El fiel amor del Señor nunca termina; su compasión no tiene fin, cada mañana se renuevan. ¡Inmensa es su fidelidad!” (Lam. 3:22, 23, Palabra de Dios para todos). 

Repite conmigo: “Ya vendrá mi oportunidad. Dios me dio todo para conseguirlo. Dios escribió sus promesas en mi corazón, y las reclamaré este 2021”.

Vive ahora tu tiempo de esperanza, y vive, vive intensamente tu pronóstico de esperanza. Solo tienes 24 horas para hacerlo, ¡vamos!


Si tienes alguna duda o pregunta que quisieras hacerle a Rodolfo, escríbele a este e-mail (clic aquí).

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