Las implicaciones de humillarse y disponer el corazón hacia la revelación del Cielo.

El libro de Daniel cierra con una última visión: la de los reyes del norte y del sur. Aunque estos reyes son mencionados en el capítulo 11, es importante entender el preludio de la visión que aparece en el capítulo 10. Esto nos permite ver algunas razones por las que Dios revela el futuro: 

1-El amor de Dios por su escogido es uno de los motivos por los cuales los secretos celestiales son revelados. En Daniel 10:11, dice: “Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré”. El mensajero celestial llama a Daniel “varón muy amado”. Esta frase también se utiliza en Daniel 9:23, lo que muestra la razón por la que el ángel Gabriel vino a Daniel para revelarle el significado de la visión de las tardes y mañanas (Dan. 8:26, 27). En ambos casos, Daniel es llamado “amado”, o “de alta estima”. 

¿Por qué Daniel es considerado así? No es que Dios tenga favoritismos, sino que hay una característica que distingue al profeta. En Daniel 10:12, se declara que él dispuso su corazón a entender y a humillarse delante Dios. La clave está en la actitud de Daniel hacia la verdad que se le revela. Cuando Daniel recibía una revelación y no la entendía, oraba y buscaba explicación en la revelación divina (Dan. 9:1-3). 

La expresión “disponer el corazón” aparece tres veces más en la Biblia en conexión con lo que hizo Salomón (Ecl. 1:13; 8:9, 16). La diferencia entre Daniel y Salomón fue que, mientras que Salomón se enfocó en conocer la sabiduría y los hechos que suceden debajo del sol –es decir, lo que hace el hombre–, Daniel estuvo interesado en entender los planes de Dios y su voluntad. Esto hizo de Daniel un varón de alta estima.

Daniel 10:12, además, nos enseña que el “varón muy amado” no solo tenía el deseo de entender los propósitos de Dios sino también de humillarse ante la presencia de Dios. El verbo usado en este pasaje para indicar el acto de humillarse delante de Dios significa reconocer y someterse de forma voluntaria a la autoridad de Dios a causa de sus actos (Éxo. 10:3). Esto implica que, frente a los actos de Dios, el ser humano debería humillarse ante él. Pero esto no siempre sucede. Daniel lo hacía e incluso ayunaba, lo que se conecta con su actitud frente a la necesidad de conocer mejor la voluntad divina (Dan. 10:2, 3).

2-En Daniel 10:14, se le dice al profeta: “He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días”. Existe un interés de parte de Dios no solo por Daniel sino también por su pueblo. Así como en Daniel 10, en el capítulo 9 encontramos que lo que se le revela al profeta está conectado directamente con lo que sucederá con el pueblo de Daniel (Dan. 9:24). Sobre esta base, se puede afirmar que la segunda razón por la que Dios le revela el futuro a Daniel no es solamente por un asunto personal con Daniel sino porque su pueblo está involucrado en los planes celestiales, y estos deben ser conocidos.

Así, en Daniel 10 descubrimos que Dios se revela al ser humano de manera intencional y requiere que este cumpla ciertas condiciones para participar de dicha experiencia. Esto no significa que aquel que viva como Daniel vaya a tener la función de profeta.

 Sin embargo, como creyentes, Dios se revela por medio de la Escritura, y él anhela revelarse en la experiencia de cada creyente. Tal experiencia es posible cuando primero nos ponemos en la actitud de “varón amado”; es decir, disponemos nuestro corazón para entender la voluntad de Dios expresada en la Escritura y nos humillamos ante su voluntad sometiendo nuestro pensamiento a la revelación celestial dada por medio de su Palabra. Entonces, tal experiencia es posible para todo creyente. Que, por la gracia de Dios, cada uno de nosotros pueda participar de tal experiencia de fe y devoción.

¡Maranata! 

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