La zanahoria forma parte del grupo de alimentos con más beneficios para nuestra salud, según señala la Organización Mundial de la Salud (OMS); y por eso recomienda mucho su consumo.

En su composición abunda agua, hidratos de carbono complejos, así como vitaminas, minerales y fibra. Consumir zanahoria calma las molestias gástricas y el exceso de acidez. Además, es rica en potasio y fósforo, nutrientes ideales para apoyar la mente cansada y los desórdenes nerviosos.

Su intenso color anaranjado se debe a que contiene beta-caroteno en abundancia, un pigmento natural que también es fuente de vitamina A. El beta-caroteno se transforma en esta vitamina únicamente cuando el cuerpo así lo necesita. Al consumir las zanahorias cocidas, estos nutrientes se vuelven más aprovechables. La vitamina A es esencial para mantener en buen estado la visión, la piel, las mucosas y los huesos.

Una alimentación con abundancia de vegetales coloridos es clave para una buena salud. Así que, no dudes en incluir la zanahoria en preparaciones saladas y dulces.

A continuación, te dejamos una receta riquísima y fácil de preparar. Puedes encontrar esta receta y muchas más en el recetario Sano y sabroso: Recetas fáciles para lucirse, que próximamente estará disponible. RA


Tortilla de raíces

Ingredientes:

  • ¾ kg de zanahorias.
  • ¼ kg de remolachas.
  • 1 cebolla mediana.
  • 1 taza de cebolla de verdeo.
  • 1 taza de harina de trigo sarraceno o de garbanzo.
  • 2 dientes de ajo.
  • ¼ cdta. de nuez moscada molida.
  • ¼ cdta. de pimienta negra.
  • Sal a gusto.
  • Aceite, cantidad necesaria.

Preparación:

  1. Pelar las zanahorias y las remolachas, y rallarlas grueso.
  2. Escurrir las ralladuras para extraer todo el jugo posible, y mezclarlo con la harina elegida. Condimentar con las especias y la sal. Unir todos los ingredientes y revolver bien.
  3. Calentar 3 o 4 cucharadas de aceite en una sartén grande. Cuando esté bien caliente, agregar la mezcla, alisar la superficie, bajar el fuego al mínimo y tapar.
  4. Despegar los bordes cada dos o tres minutos, y agitar la sartén para que la tortilla se suelte.
  5. Cocinar unos 15 a 20 minutos. Dar vuelta la tortilla sobre un plato, agregar un poco más de aceite a la sartén y cocinar la tortilla del otro lado, otros 10 minutos.
  6. En lugar de una tortilla alta, se pueden hacer dos tortillas más finas, y servirlas apiladas con trocitos de queso en el medio. Calentar unos minutos antes de servir.

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